Crianza
Lo que recordé haciendo el reto del cubo de Rubik
22/03/2017
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No hace mucho que inicé un reto personal con el cubo de Rubik. Es posible que viérais algunos de los FBlive que hice en directo #elretodelcubodía1

Durante los días que duró el reto hubo muchas situaciones en las que me acorde de cómo he ido aprendiendo a enfrentarme a otros retos personales. Y ahora me apetece compartir uno que ha cambiado mucho mi día a día.
Hace tiempo decidí que la comunicación no violenta, o la comunicación empática, iba a ser la base sobre la cual educaría a mis pequeños. Pero tengo que reconocer que me enfrenté a grandes dificultades.
Hay momentos, en los que tienes claro hacia dónde dirigir tus pasos, pero los tropezones y las caídas pueden ser realmente dolorosas. Cuando empecé me di cuenta de que muchísimos de los recursos que yo tenía a mi alcance para gestionar los conflictos que se daban diariamente con mis hijos, no tenían nada que ver con lo que quería conseguir.

Igual que con el reto del cubo, aunque parezca mentira. Os cuento.

Mi idea en la resolución del cubo estaba asociada a la capacidad intelectual, tenía integrado desde que era pequeña, que sólo unos pocos elegidos podían realizarlo, y, evidentemente, yo no formaba parte de ese grupo. Pero pude, ¿qué cambio? Tuve que deshacer lo aprendido y volver a aprender. Y eso es mucho más complicado que si tienes un lienzo en blanco y empiezas de 0.
El primer paso fue deshacer la idea de que para realizar el cubo debía ser supermegainteligente, tener unas capacidades determinadas y una lógica de ingeniero de la NASA (vamos a darle un poco de humor 🙂 ) y en segundo lugar, aprender a realizar el cubo de una manera totalmente diferente a la que había intentado antes de darlo por imposible cuando tenía 10 años (más o menos, no lo recuerdo con exactitud).

Difícil si, pero no imposible.

A medida que vas avanzando en un reto personal, creces. El ir descubriendo que puedes hacer cosas que antes no podías te hace sentir más fuerte.
Cuanto más confías en ti, más fácil es mirar hacia delante con el objetivo que te has marcado. Y cada vez creces con más fuerza y energía.
Y ese crecimiento te lleva a encontrar personas en el camino que te ayudan a crecer. No te van a decir cómo, ni cuándo, ni qué exactamente. Sencillamente, estarán ahí cuando tú estés preparada y puedas agarrar con fuerza lo que te ofrecen.

Yo necesité ayuda para realizar el cubo, una ayuda que estuvo durante tiempo ahí y no me vi capaz de usar.

Yo necesité asesoramiento, mucho, para implementar la comunicación empática. Y llego en el momento en el que decidí tomar las riendas del cambio.

Si necesitas recursos para gestionar los conflictos con tu hijo o hija de una manera respetuosa pero sin perder de vista tus necesiades te estamos esperando.

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