3 Claves básica para llevar tu día a día sin rabietas
15/02/2017
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Tenemos una agenda apretada y muchas veces necesitamos que nuestros hijos e hijas la sigan a nuestro ritmo. En situaciones como ir a compra, limpiando el hogar, mientras trabajamos en casa o incluso cuando estamos con nuestros amigos y amigas podemos cometer el error de dar por sentado que nuestros pequeños van a entender y a aceptar que, en ese momento, nuestras necesidades nada tienen que ver con las de nuestros hij@s y nos parecen prácticamente incompatibles.

agenda de mamá
En medio de las actividades y responsabilidades que tenemos, solemos perder la conexión tan necesaria e importante con nuestros hijos e hijas.  Esa conexión nos puede ayudar detectar a tiempo si están preparados para seguir con la agenda del día. Sin esa conexión, es fácil perder mucha de la información que nos proporcionan nuestros pequeños . Sin darnos cuenta, nos pueden estar indicando que necesitan descanso, un rato de juego libre, contacto físico o consuelo, hambre… Observar a nuestros hijos e hijas nos facilita identificar con más eficacia las señales que van emitiendo. Son señales muchas veces sutiles que, cuanta más observación y conexión exista, más evidentes se hacen.

Algunas de las situaciones en las que nuestros hijos e hijas “explotan” y dan rienda suelta al llanto y al enfado, van precedidas por una serie de “desatenciones involuntarias” por nuestra parte. Y soy consciente que son involuntarias porque sencillamente la mayoría de veces no somos conscientes que el tiempo, las acciones, las responsabilidades y necesidades… no son las mismas para todo el mundo, y ahí se incluyen también a nuestros pequeños, que también son personas. Y como personas que están creciendo y conociendo el mundo, tienen su propio concepto de tiempo, actividad, acción, responsabilidad y, sobretodo, necesidad.

También tengo claro que somos adultos que intentamos llevar a cabo nuestro día a día lo mejor que podemos. Al mismo tiempo,  hacemos malabarismos para poder atender a nuestros hij@s y pasar tiempo con ellos. Eso nos lleva a vivir situaciones en las que no podemos atender esas dos facetas al mismo tiempo. Eso puede hacer que echemos mano a frases como:

  • Ahora voy, no tardo nada
  • En seguida termino
  • Ahora no puedo, luego
  • Sólo un poquito más y ya está mamá contigo
  • …y muchas más que yo misma he usado con mis propios hijos.

Pero, ¿qué significado tienen las palabras nada, enseguida, luego, poquito… para nuestros pequeñ@s? ¿Qué les estamos diciendo realmente cuando las usamos?

Es perfectamente comprensible que cuando se está haciendo un encargo. una gestión, etc. necesitemos terminarla para cerrar tema y pasar a lo siguiente. E incluso diría que es lógico y normal que pidamos un poco más de tiempo para poderla realizar. La dificultad está en no encadenar dichas situaciones de tal modo que nos hagan perder de vista que hay unas personitas que nos están dando un montón de información sobre sus necesidades. Esa conexión de la que hablábamos antes y que nos está diciendo si pueden o no pueden seguir nuestro ritmo. En el momento en el que encadenamos esas frases de “ahora no puedo”, “enseguida estoy por ti…”, nos estamos arriesgando a que nuestro pequeño llegue a su punto límite de aguante y “explote”. Y redirigir esa situación es mucho más costosa cuando se ha llegado a ese extremo.

Entonces, la pregunta clave es, ¿cómo consigo llevara a cabo todas mis responsabilidades sin que le afecte a mi hija o hijo?

La respuesta es sencilla y, al mismo tiempo, complicada. Se tiene que dar un cambio muy importante en nuestra mirada: empezar de percibir a nuestros pequeños como personas con necesidades propias e igual de importantes que las nuestras.

Primera clave

Lo más destacable, y que ya he comentado anteriormente, es la observación. No pasar por alto una incipiente irritabilidad, un no perseverante, una demanda no habitual de reclamo… por parte de nuestro peque. Cuanto más se observa a una persona, más se la conoce. Y para conocer a tu pequeño necesitas mirarlo sin juzgarlo, ver cómo reacciona, qué expresa realmente su cuerpo, sus palabras…

Segunda clave

En segundo lugar, conectar. Conectar con esa necesidad de juego, de descanso, de tomar una decisión, de afecto… Comprendiedo el espacio e importancia que tu hijo o hija le da a esa necesidad. Puesto que, si para él o ella es importante, necesita que tú te des cuenta de ello.

Tercera clave

Por último, la previsión. Tener en cuenta cómo se encuentra tu hij@ y conocerlo te permite ser mucho más consciente de cómo tienes que llenar tu agenda diaria, los recursos que necesitas y la flexibilidad necesaria para poder adaptaros mejor el uno al otro.

Organización con hijos
Somos conscientes de que nuestro día a día puede ser difícil de conciliar con nuestros hijos e hijas. Por eso, plantearnos estos detalles puede ser un punto de inflexión en el modo de disfrutar del tiempo que pasamos juntos.

Y estoy segura que la mayoría de nosotras deseamos poder atender nuestras necesidades y las de nuestros pequeños, puesto que todos tenemos nuestra parcela de importancia. Encontrar el equilibrio es un trabajo personal que variará de unas a otras y que iremos perfeccionando con conocimiento, recursos, práctica y experiencia.

Si necesitas recursos para gestionar los conflictos con tu hijo o hija de una manera respetuosa pero sin perder de vista tus necesiades te estamos esperando.

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