¿Quieres saber cómo ser la protagonista principal de lo que te ocurre?
05/04/2018
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Existen momentos en los que puedes sentirte desbordada por las circunstancias externas. Momentos que te producen algún tipo de malestar y que, sin embargo, no afrontas de forma asertiva. La empatía es una cualidad humana y, por ello, tienes la capacidad de reinterpretar estas situaciones de conflicto desde esta perspectiva asertiva.

Sin embargo, existen patrones de conducta adquiridos y reafirmados a través del poder de la educación y de las experiencias vividas y repetidas en la infancia y la adolescencia, escenas que perduran hasta la etapa adulta y se convierten en mecanismos de defensa habituales cuando te posicionas ante un conflicto en actitud de alerta.

Cómo evitar la reproducción de patrones

La educación que ha recibido una persona genera una influencia directa en cómo aborda los problemas. Por ejemplo, una persona que ha sido educada en un ambiente estricto en el que la fortaleza se confunde con la ausencia de manifestación de emociones que en este contexto se interpretan desde el marco de debilidad, por ejemplo, la tristeza, el llanto, la pena o la compasión, en este caso, la persona ha aprendido a reprimir sus emociones. Cuando la lucha de poder se instaura en el seno de un conflicto, surge una rivalidad con la otra persona al querer dar voz a la propia autoridad.

Cuando vives un momento de conflicto, ese hecho no se desarrolla únicamente en el plano exterior de la situación observable a nivel objetivo. Es decir, existe también una realidad subjetiva que reinterpretas desde un diálogo interno del que tal vez no eres consciente porque no te has parado a escucharte con calma en ese momento. Comprender qué te ocurre en una situación de estas características significa ampliar la mente y el corazón para asumir las emociones, las sensaciones y las ideas que surgen en una situación de conflicto que a veces se traduce en un enfado.

Las emociones y los sentimientos no son positivos o negativos, sin embargo, existe una tendencia frecuente de censurar aquellas sensaciones que se estigmatizan con el adjetivo de la negatividad. Todas las emociones son positivas, te ofrecen una información valiosa sobre ti misma, por tanto, te permiten conocerte mejor. Pero, además, al escuchar qué te ocurre, puedes expresarlo y verbalizarlo ya que gracias al poder del lenguaje también obtienes un mayor autocontrol sobre la situación.

El ser humano tiene la capacidad de desaprender algunos hábitos para entrenar otros nuevos. Pero, también, es un ser condicionado por sus experiencias previas. Eso no significa que estés determinada por la educación que has recibido o por tus propias experiencias pasadas. No estás determinada a modo de causa y efecto, sin embargo, todo ese legado sí ha generado una influencia en ti. Ha producido una huella porque durante mucho tiempo, esa información vital ha formado parte de tu zona de confort.

Eres la persona más valiosa y significativa de tu vida, sencillamente, porque eres dueña de tu destino en aquellas decisiones sobre las que tú tienes el control de la realidad. Por tanto, mereces darte importancia. Cuando experimentas un conflicto interior, tienes que escuchar qué te está pasando, cómo te afecta esa situación, cómo te hace sentir en presente. Entrenas la asertividad cuando profundizas en el plano personal para explorar tu universo interior. ¿Y por qué es tan importante que dediques este tiempo a conocerte? Porque si no lo haces, corres el riesgo de actuar en automático en otras situaciones similares, en lugar de tomar una distancia emocional para valorar distintas posibilidades de actuación.

 

Recuerda que si habitualmente reaccionas de forma similar, los resultados serán también previsibles. Por el contrario, si desarrollas nuevas herramientas de actuación, tu calidad de vida emocional mejora a partir de la libertad como creatividad. Es decir, como persona libre, tienes un potencial inagotable de respuesta para tener una nueva actitud ante esa situación que incrementa tu vulnerabilidad.

 

La educación influye de forma muy positiva en la formación emocional que has recibido. Sin embargo, más allá de las fortalezas personales que te ha aportado esa influencia familiar, también puedes observar algunas carencias internas que te gustaría corregir por medio del desarrollo personal. La buena noticia es que como protagonista única e irrepetible de esta aventura de tu presente y de tu potencial futuro tienes el tiempo necesario para perfeccionar tu inteligencia emocional y, de este modo, resolver y gestionar los conflictos a partir de tu propio bienestar.

La aceptación de las emociones te ayuda crecer

La empatía es uno de los sentimientos más humanos. Es esa capacidad que te permite comprender al otro como otro. Es la aceptación incondicional de la alteridad. Sin embargo, la empatía comienza por ti misma al darte la importancia que mereces. Al escucharte y comprenderte. Los conflictos pueden ser incómodos, pero no son negativos.

Son experiencias positivas que te ofrecen nuevas oportunidades de desarrollo para entrenar la expresión asertiva y evitar la lucha de poder. ¿Qué vas a hacer para crecer a nivel interno?    

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