Historia de una lactancia mixta diferida. Primera parte
23/02/2016
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Hace unos meses, estuve hablando varias veces con Nessa, es una bailarina de danza oriental con quien hace años compartí bailes, risas, ensayos y talleres de técnica. Había sido madre hacía poco, y me ofrecí a acompañarla, aunque en la distancia, en lo que necesitara.
Conociendo su viaje, creo sinceramente que Nessa es una mujer valiente y perseverante, que delante de la adversidad supo encontrar su camino, y lo siguió con la fe ciega de los que escuchan a su corazón.
El otro día, demostrando también su generosidad, me comentó que quería explicarnos sus experiencias con la lactancia. Su objetivo es que otras madres que puedan hallarse o se encuentren ya en una situación similar, no se den por vencidas, no se conformen con la primera respuesta y busquen la solución real a lo que sea que no les permite vivir la maternidad con plenitud.
Y que sepan que no están solas.
Y que sepan que seguro, otras madres han pasado por lo mismo que ellas en algún momento.
Por nuestra parte, nos sentimos muy orgullosas de que haya confiado en nosotras para dar a conocer su historia, su lucha personal por conseguir aquello en lo que creía.
Aquí os dejo la primera parte de su vivencia:
“Antes de tener a mi hijo siempre había dicho que haría lactancia artificial, estaba totalmente convencida. No por estética o por pudor sino porque imaginaba que debía ser molesto, y pensaba que yo no lo aguantaría.
Sin embargo, en el momento en el que supe que estaba embarazada, cambié de pensamiento, decidí que sí iba a dar el pecho.

Si de algo me he dado cuenta durante todo este tiempo es de que no te conviertes en madre cuando das a luz, sino que lo eres en el preciso instante en el que sientes que llevas vida dentro

Alex nació una tarde calurosa de julio y por motivos de salud tuvo que estar en observación. Me hacía tanta ilusión hacer piel con piel y darle el pecho en el quirófano, había soñado tantas veces con la imagen de los tres nada más nacer… que el mundo se me vino abajo cuando después de sacarlo con mis propias manos se lo llevaron. Recuerdo que en la habitación, mientras esperaba impaciente hice el comentario que igual tendría problemas con la lactancia porque había leído sobre el reflejo de succión en las primeras horas de vida pero jamás pensé que esa frase sería un adelanto de todo lo que nos iba a suceder. 

Mi hijo presentó hipoglucemias así que empezaron a darle biberones cada tres horas. Pedí que se los dieran con jeringuilla pero la enfermera me comentó que el niño se agarraba bien al pecho y que no tenía de qué preocuparme.
El primer error que cometí fue ese, creer ciegamente en lo que me decía, ya que sí que interfiere la manera en la que se le da la leche (después me informé de lo que se conoce como confusión tetina-pezón).
Alex tomaba mucha leche porque no se controlaban las hipoglucemias, entre tomas no quería tomar pecho y se pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo. Comenté que notaba que succionaba flojo pero me respondieron que seguramente era porque estaba demasiado saciado por los biberones. Los días que estuvimos allí me estimulaba entre las visitas con un sacaleches manual porque temía no producir suficiente leche.
Estuvimos más días de lo normal ingresados por el tema de las hipoglucemias. Al volver a casa otro error que cometí fue el de no pedir ayuda. Reconozco que esos primeros días tenía que haber sido tajante y quedarnos los tres solos en casa para centrarme en lo que de verdad importaba. A las personas con las que tenía confianza les comentaba que tenía problemas con dar el pecho pero a la mayoría no tuve valor de negarles la entrada.

Necesitaba hacer piel con piel con mi hijo las horas que hubiera querido, lo primero tenía que haber sido establecer mi lactancia por encima de todo pero no podía porque tenía que atender a las visitas e intentaba con todas mis fuerzas ser la misma de antes. No sé como no pude verlo, es imposible cuidar de un recién nacido que te demanda a todas horas, atender a la gente, ir a la compra, limpiar, cocinar, no dormir y sobrellevar un problema de hipertensión post parto que me llevó varias veces a urgencias.


Intentamos primero quitarle los suplementos de leche artificial pero era horrible, lloraba de hambre y yo me tenía que enfrentar a comentarios como que quizás mi leche no era suficiente o que podía tener mala calidad.
Nuestro día a día era: se cogía al pecho, lloraba, golpeaba el pecho, lloraba, se dormía 10 minutos, volvía a llorar y al final le daba leche artificial con jeringa o biberón para no verlo sufrir más.
Yo no paraba de repetir que no succionaba bien a los diferentes profesionales a los que acudimos, como madre notaba que algo no iba bien pero todos lo atribuían al tema de los biberones y que se había mal acostumbrado. Llamé a muchas puertas, quizás demasiadas, la mayoría no supieron o pudieron ayudarme. Otras, en cambio, como Mónica de Núnnutit, me acompañaron con sus consejos y apoyo en una etapa en la que te sientes sola y vulnerable. He conocido a grandes mujeres durante este viaje…

Acudimos a pedir ayuda a especialistas (pediatras, enfermeras) que me decían que no pasaba nada por darle biberón o que eso era típico de la lactancia mixta, que el bebé acababa rechazando el pecho. Era como si tuviera que resignarme porque “esto es lo que suele pasar cuando les dan suplementos en el hospital” pero no me daba la gana, yo no quería resignarme!!!
bebe plorant bn
Probamos con un relactador: se trata de un artilugio para estimular al bebé a que se coja con más ganas y poco a poco poder quitar los suplementos. Me colgaba un dispositivo que tenía leche almacenada y a través de una cánula sujetada al pecho mi hijo succionaba mi leche y la del relactador de manera que recibía más cantidad de alimento.
Y entre las tomas utilizaba el sacaleches para estimular más producción de leche. Recuerdo que mientras me sacaba leche me desahogaba con Núnnutit y les enviaba mensajes porque necesitaba sentir que alguien en cualquier momento se preocupaba por mi. Les planteaba dudas e inquietudes però lo que más me reconfortaba era saber que estaban al otro lado escuchándome y dándome fuerzas, siempre disponibles. Una frase que me regalaron esos primeros días y que se convirtió en mi particular grito de guerra hasta día de hoy fue “Ánimo Madre poderosa”. Cada vez que mis fuerzas han flaqueado o que me he venido abajo la he repetido hasta la saciedad como mi mantra.

Ganamos que ya no rechazaba el pecho ni lo golpeaba en un primer momento pero se había acostumbrado a recibir leche rápidamente y enseguida lloraba porque ni con el relactador era suficiente (poníamos el tubo más largo pero tampoco funcionaba)

Era desesperante, una locura, días enteros en casa, entre tomas sacándome leche, verle llorar a todas horas y yo con él. Como pedía comer a cada instante y sin ninguna regularidad yo no podía salir fuera de casa porque necesitaba el dispositivo constantemente.

Sentía que me estaba ahogando y que no podía crear el vínculo que deseaba.

Es muy duro estar agotada y ver que tu hijo te golpea cada vez que le ofreces el pecho, no paraba de decir frases como ” el niño no me quiere” ” me huele y llora, me está rechazando”.

El día en que ya no pude más fue una mañana que fuimos al grupo de lactancia del CAP. Habían juntado a muchas madres de otro CAP que estaba cerrado por vacaciones y nada más entrar a mi niño le dio hambre, empezó a gritar y llorar como si lo destriparan y yo intentaba darle el pecho pero me golpeaba y rechazaba una y otra vez delante de todas. Las otras madres me miraban con cara de “pobrecita” mientras ellas daban el pecho tranquilamente a sus hijos, me sentí fatal, diferente, superada y desesperada así que me fui sin más, enfadada con el mundo.
Volvimos a buscar más opciones comentando con gente, asesoras, amigas… y encontré el artículo de una chica que hablaba sobre lactancia diferida. Explicaba como se sacaba leche con el sacaleches y entre tomas le ofrecía el pecho a su hijo para establecer la succión no nutritiva y estrechar el vínculo emocional. Después de sentirme sin fuerzas, de golpe me vine arriba:
¿y si probaba lo mismo? ¿Y si me olvidaba del relactador y lo intentaba así? y esa fue mi salvación.
bibero bn

Por fin empezamos a salir a la calle y hacer vida más allá de las paredes de casa, por fin mi hijo podía disfrutar de una madre alegre y disponible emocionalmente, se acabaron los lloros, los gritos, la desesperación. Me sacaba leche, cada dos o tres horas, él se la bebía con su biberón y entre tomas utilizábamos el pecho para que se calmara, para dormir o para disfrutar de un momento único. Fueron semanas en las que volvimos a la normalidad, me sentía feliz, el sacaleches formaba parte de nuestra vida. Lo llevaba puesto con un sujetador y mientras tanto podía atender a mi hijo o hacer lo que fuera.

Decía de broma que el sacaleches era nuestro amigo y es que yo lo veía como el instrumento que me permitía lactar a mi hijo. Pese a haber tomado esa decisión, reconocozco que se me escaparon en varias ocasiones las lágrimas por la calle cuando veía a madres dando el pecho, las observaba con esa paz acariciando a sus bebés.. ¿por qué no puedo ser una de ellas?”

 

 

La próxima semana publicaremos la segunda parte.

¿qué os ha parecido hasta ahora?

¿quéreis compartir vuestra experiencia?

Si creéis que éste relato puede ayudar otras madres, por favor compartid.

Muchas gracias

 

Mònica Pons

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7 comments

  1. Ni te imaginas lo mucho que te entiendo. He pasado por exactamente la misma experiencia, mismas sensaciones, mismo duelo y lactancia en diferido durante 14 meses. Así que te digo que eres una valiente, y aunque haya sido con sacaleches has podido regalarle lo mejor de ti a tu hijo, y es tu leche. Yo también me atormentaba con no haber podido conseguir una lactancia directa, a veces te parece que has hecho algo mal, que no lo has intentado lo suficiente… Y no es así, hay casos y casos… Y que tu hijo y tú lloréis cada vez que intentas amamantarlo tampoco es un vínculo sano. Así que te felicito! No sé cuanto tiempo hace de esta experiencia pero al final de supera. Yo lloraba todos los días, ahora con el tiempo y con las hormonas tranquilas pienso que lo hice lo mejor que pude y hay que sentirse orgullosa. No todo el mundo aguantaría una lactancia en diferido, es super dura. Hay que pasarlo para saberlo. Enhorabuena mamá poderosa!

    1. Hola Patri, gracias por compartir tu vivencia. Nessa sigue en esta lucha, de hecho su viaje no ha terminado y la semana que viene publicamos la segunda parte. Su intención y la nuestra es que ninguna madre se sienta sola en ésta situación, y sepa que puede encontrar apoyo. Y que tiene una recompensa, todo el esfuerzo realizado. Todas somos mamás poderosas :*

    2. Muchas gracias Patri !!! Felicidades por lograrlo tanto tiempo, qué pasada !!!
      La verdad es que sí que pasas un duelo que la gente muchas veces no entiende y te sientes culpable por no haberlo intentado más… pero como bien dices lo importante es establecer un vinculo sano y llega un punto en el que te das cuenta que te estás perdiendo muchas cosas. A parte la lactancia es cosa de dos y cuando ves que no funciona hay que buscar alternativas y encontrar el camino que sea satisfactorio para madre e hijo. Muchas gracias por tus palabras guapa, me ha encantado leerte.

  2. No t imaginas lo identificada q me siento con tu situación, tuve gemelos prematuros, estuvieron mucho tiempo ingresados en ucip y neonatos, pero gracias a los ánimos d enfermeras y auxiliares dl hospital conseguí Lactancia materna exclusiva y diferida durante 4 meses, después mixta hasta los 6… Se me quedó una espinita en el corazón…. Ahora con mi tercera hija estoy haciendo lo q no pude con sus hermanos….

    1. Hola Maria, primero de todo, gracias por compartir tu vivencia. Conseguir una lactancia materna exclusiva con gemelos prematuros, sobretodo si están mucho tiempo ingresados, es un gran logro; y es cierto que en éstos casos, la ayuda y apoyo de las enfermeras de la uci neonatal es de gran importancia. Mi hija pequeña también estuvo en ucin y recuerdo especialmente a un par de ellas. Enhorabuena por tu logro con los gemelos, y enhorabuena por la lactancia con la pequeña :*

  3. Hola! Com mi primera hija sucumbí a los consejos del pediatra y empezamos con una ayuda justo en la crisis de los 3 meses. Por suerte, no afectó a la LM y seguimos con mixta hasta los 11 meses q se desteto por mi segundo embarazo.
    En este segundo, me conciencé q no le daría ayudas, y aunque pasé por algo muy parecido a lo q cuentas (hipoglucemia, uci neonatal, preeclampsia postparto, apneas), conseguí 9 meses de LME (con algo de AC a partir de los 6 meses), pasando por varios episodios de lactancia diferida (por rechazo suyo una vez y por miedo mío al bajo peso otra) y seguimos con mixta!
    Se puede, pero es muy duro y al menos a mí me ha quitado las ganas de un tercer hijo…al menos de momento!!
    Ánimos y besos!

    1. Hola Marta, gracias por compartir tu experiencia. La verdad es que es complicado encontrar soluciones cuando los profesionales en quien confías no pueden darte buenas opciones, sea por el motivo que sea. Pero conseguiste más de 6 meses de lactancia materna con los dos, y eso es un gran logro. Si la solución es la lactancia mixta o hacer diferida durante un tiempo, bienvenida sea. Lo importante es que nuestro bebé esté bien, y que nosotras nos sintamos bien también 🙂

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