La sorpresa que te llevas cuando los escuchas pelear
12/01/2018
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Esta mañana se ha producido uno de esos momentos en los que ves claro que el trabajo que realizas con tus hijos va generando los frutos deseados.

Al salir de casa, Enric ha querido ir al baño y les he pedido a los otros dos que fueran subiendo al coche porque íbamos un poco justos de tiempo.

Mientras esperaba a que el pequeño terminara, he escuchado gritos en el patio: “ya está, ya se están peleando de nuevo”. Ha sido una de esas tantas situaciones que muchas veces agobian porque ves que todo lo que tratas con ellos sobre formas de expresarse respetuosamente parece que hayan sido en vano. Reflexiones que muchas veces van llenas de prejuicios que hay que dejar pasar y transformarlas en necesidades que nos ayuden a tomar a acción y seguir avanzando. Como nos pasa en muchas ocasiones, vivir situaciones como esta nos hace dudar de si lo estamos haciendo o no bien, puesto que vemos que nuestros objetivos no se cumplen.

Pero la sorpresa ha sido mía al subir al coche.

La situación que me he encontrado ha sido muy diferente a la que yo me había imaginado cuando he juzgado los gritos que había escuchado. He entrado sin decir nada porque estaban hablando entre ellos y lo que estaban diciendo me ha emocionado.

A diferencia de otras ocasiones en las que se producen enfados y peleas entre ellos, esta vez estaban hablando con calma. Expresaban cómo se habían sentido, qué era lo que necesitaban en el momento en el que se había producido el problema y exponían cómo les gustaría que se resolviera si se volvían a encontrar en una situación similar.

Soy perfectamente consciente de que es posible que los próximos conflictos que se den en el día de hoy entre mis hijos no se solucionen como lo han hecho esta mañana. Ni lo pretendo.

Aprender a expresarse de forma asertiva y empatizar con la otra parte de un conflicto es una tarea compleja que ni siquiera nosotras podemos llevar a cabo en muchas ocasiones. Porque no se trata de explicarles la teoría y pretender que la apliquen siempre en cualquier situación, sea cuál sea el contexto.

Educar en el respeto a nuestros hijos es algo que hacemos de forma progresiva. Poco a poco, mediante el modelo que nosotras mismas les ofrecemos y los espacios de tiempo que dedicamos a acompañarlos en esas situaciones, van integrando lo que les enseñamos y, sobre todo, lo que aprenden de nosotras cuando nos ven en acción en situaciones similares.

Cuando nos planteamos la educación de nuestros hijos no podemos perder el norte. Es un proyecto a largo termino que se trabaja día a día para ir recogiendo los frutos en un futuro más o menos próximo.

Si deseas explorar el mismo camino que yo he seguido te invito a conocer el taller “Acompaña los conflictos entre hermanos” , en el que encontrarás información para comprender qué ocurre cuando nuestros hijos se pelean y obtendrás estrategias para favorecer la construcción de una relación entre ellos basada en el respeto, la confianza y la empatía.

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