Comunicación Eficaz
Lo que sí puedes empezar a cambiar en la educación de tus hijos
04/04/2018
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Yo soy muy consciente de que cuando nos planteamos una crianza respetuosa puede ser un poco abrumador. Nos damos cuenta de que son muchas las situaciones en las que quizás nos vemos desbordadas o son muchos los cambios que creemos que tenemos que dar. Y percibir el cambio como algo muy grande nos puede agobiar un poco. Podemos llegar a pensar que quizás no vamos a ser capaces o no vamos a obtener los resultados con la inmediatez que desearíamos.
 
Es por esta razón que me gustaría que cogieras papel y lápiz y dedicaras minutos a pensar cuáles son las acciones que hoy mismo puedes empezar a realizar para fomentar un tipo de relación más respetuosa con tu hijo o hija y, también aquellas acciones que puedes empezar a implementar y que puedan evitar conflictos.
 
La idea es que podamos percibir un conflicto como una oportunidad de hablar, de acompañar, de conocernos y de crecer juntos. Y con esta percepción, la lucha de poder que normalmente aflora cuando tenemos un conflicto con nuestro hijo, queda más difuminada. Tomando acción con pequeños detalles podemos obtener cambios importantes.
Si, por ejemplo, un momento de conflicto es el de ponerse la ropa, ¿podemos cambiar nuestra organización y planteamiento para que tenga tiempo suficiente y poderla elegir?
 
Si un conflicto es el de salir de casa, ¿qué acciones podría tomar? Si nuestro hijo tiene, por ejemplo, 3 años, es difícil que comprenda conceptos temporales o el de “tener prisa”, lo que hace más complejo que pueda implicarse en ir deprisa para salir a tiempo de casa. Quizás avanzar todo el proceso para tener un margen podría ser una solución.
Se trata de buscar pequeñas acciones que nos puedan ayudar a evitar el conflicto.
 

Cómo plantear estos pequeños cambios.

 
1- En primer lugar anota de 1 a 3 situaciones Este ejercicio puede hacerlo tantas veces como quieras, así que no te preocupes si sólo empiezas con 1.
 
2- Anota lo que estás haciendo ahora para resolver esa situación. Qué frases usas, cuando tiempo dejas, cómo lo expresas… todo lo que se te ocurra. Cuanta más información expreses más en contexto te situarás. Puedes añadir qué momento crees que es el más crítico, qué variantes suelen dar menos problemas… No te cortes.
 
3- Ahora haz un listado de posibles modificaciones. Es importante tener siempre una mente abierta y centrarte en lo que puedes cambiar tú, no en lo que puede cambiar tu hijo. Se trata de ver qué modificaciones podemos implementar nosotras en nuestras acciones para fomentar una mejor convivencia o una mejor realización de aquello que esperamos.
 
4- Ahora sólo hace falta ponerlo en práctica y seguir anotando qué estrategias te funcionan y cuáles tienes que volver a replantear.
 
Deseo que este sencillo ejercicio te ayude a mejorar tu día a día. Estaré encantada de leer tus comentarios y saber si te ha funcionado.

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