Viví castigos injustos como alumna, sin embargo, yo de maestra también castigué
06/04/2018
0

Recuerdo perfectamente lo que me cabreaba que nos castigaran a todos en clase por la acción de una sola persona.
Era algo que consideraba tremendamente injusto y hacía que sintiera odio por el maestro en cuestión que aplicaba dicho castigo.

¿Qué teníamos que ver las personas que no sabíamos de qué iba el tema? ¿Qué motivo había para quedarnos sin patio si ni siquiera sabíamos lo que había pasado?

Ahora sigo pensando que era injusto, pero tengo que haceros una confesión.

Yo, como maestra, también apliqué en su día ese castigo.

¿Cómo se explica que algo vivido como desagradable e injusto podamos repetirlo ahora desde el otro lado? ¿Es que no nos acordamos de lo que vivimos? ¿Es que no somos conscientes del impacto que tuvieron esas experiencias en la relación con la persona adulta que las activó?

Pues no, seguramente.

Lo que hacemos es repetir patrones, aunque sea de forma inconsciente.

Esa es la gran dificultad a la que nos enfrentamos cuando queremos cambiar la forma que tenemos de educar, ya sean a nuestros hijos como a nuestros alumnos. El principal escollo es cambiar esos patrones anclados.

Pero os voy a decir una cosa: se puede cambiar. ¡Vaya si se puede! Y si no, miradme, aquí estoy 😉

¿Cuál es el truco? Pues estas son algunas de las cosas que para mí han sido más importantes:

– Darme cuenta de cómo me estaba relacionando con los niños y cómo afectaba a la relación que estaba construyendo con ellos.
– Marcarme un objetivo claro y repetirme día y noche que lo iba a alcanzar.
– Plantearme pequeñas metas que me ayuden a ver que crezco, que avanzo y que todo es posible si me lo propongo
– Mejorar mi autoestima: yo puedo, yo valgo, yo merezco ser esa persona que quiero ser.
– Ver los avances, por pequeños que sean, como grandes logros, y los fracasos como simples errores de los que aprender.
– Rodearme de personas que sí lo han logrado y que pueden ser un referente para mí.
– Formarme, por supuesto.
– Salir de mi zona de confort. Esperar cambios implica dejar de hacer lo mismo.

Y vosotras, ¿qué estáis dispuestas a hacer para conseguir el cambio que estáis deseando?

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, cosideramos que acepta sus uso. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close